The blog of Faber.

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I feel sick.

Es muy loco cuando me pasa. Es como un espejismo en un pasillo que me corta el aliento, como un bache enorme en el pavimento grisáceo de la realidad cotidiana que en el momento menos pensado me sorprende y me desestructura la psiquis abstrayendo todos y cada uno de los sentidos. Comienza como una leve descarga eléctrica que hace erizar lo poros de los brazos y la espalda seguida de una respuesta cerebral similar a un  “modo a prueba de errores” que frena en seco ese estremecer de la epidermis para luego intentar manipular los gestos y dominar toda una serie  respuestas sensoriales que en condiciones normales me serían muy sencillo de dominar. La primera vez que vi al espejismo me ocurrió lo mismo, con la diferencia que por un momento  no pude controlar absolutamente nada.
Esta extraña fascinación por el espejismo no deja de pasarme y si bien en la actualidad logro controlar absolutamente cada uno de las reacciones psicofisicas es realmente frustrante entender que si no logro acabar con esta especie de virus las cosas van a complicarse.
Como si fuera poco, esta siempre ahí, en mi cabeza, quitándome un poco la razón, manipulando mi concepción de mi mundo y de mis cosas.
Hay otro síntoma jodido de este virus que me hace ver espejismos (o estos espejismos que genera el virus) y se caracteriza por una adicción a la visión que el espejismo produce (o a los efectos de la visión sobre la psiquis) que se incrementa de forma directamente proporcional a cantidad de veces que veo el espejismo, lo cual no es nada bueno.
Cuando siento que los ojos del espejismo se clavan en los míos, no puedo dejar de mirar y comienzo a sentir como el espejismo desplaza el control de mis sentidos para que el virus residente tome las riendas de toda mi persona. Por otro lado, la sensación es sumamente adictiva porque me hace sentir absolutamente libre por instantes fugaces como chispazos. Durante el periodo que duran esos chispazos toda mi estructura psicológica se desvanece dejándome a merced del virus, desvaneciéndose también las barreras del inconsciente, el poder de abstracción, el pensamiento lógico y todas las cosas referidas a la cordura que el lector pueda imaginarse, lo que obviamente deriva en una suerte de sensación de absoluta libertad pero que al fin y al cabo solo es solo una suerte de desconección entre el cerebro y la realidad.
Es frustrante saber que por mas que todo mi sistema inmunológico esté trabajando intensamente para generar los antivirus, también es posible que el residente logre quedarse y convivir con las defensas al punto de hacer que el portador (es decir, Faber) pierda por completo la razón a causa de los espejismos, lo cual es todo un tema, porque si cumple con todas las condiciones del virus, tarde o temprano abandonará al portador semidestruido.
Existe la mínima esperanza matemática de que el sistema inmunológico se ponga las pilas y logre vencer al virus sin que el portador quede muy hecho mierda por dentro, pero cada segundo que pasa el virus expande su control, el sistema inmunológico permanece acorralado, en pelotas y sin poder hacer un carajo, disminuyendo mucho esa remota posibilidad.
Si en algún momento el virus llegara a desaparecer, el sistema quedaría muy débil, la cabecita muuuuy jodida y las defensas muy vulnerables.
A esta altura supongo que una buena y utópica posibilidad de supervivencia sería que virus y portador se fusionen pero no creo que eso pase.
Soy consciente que no voy a salir intacto de esto, sea cual sea el final.

Faber. (o lo que queda de él)

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